La voz del sentimiento, Programa 12 temporada 2026

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La llegada del Miércoles de Ceniza marca el inicio de la Cuaresma, un periodo de 40 días que, para el mundo cofrade, supone una cuenta atrás llena de emociones, cultos y preparativos. Sin embargo, más allá de lo espiritual y lo estético, existe una realidad física innegable: la estación de penitencia es un esfuerzo de alto rendimiento.

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En una reciente edición de «La voz del sentimiento» en Fusión Radio, Pablo Domínguez conversó con Santi Cueva, fisioterapeuta y devoto cofrade, sobre cómo poner a punto el cuerpo y el alma para los días grandes que se avecinan.

El cuerpo como templo: La importancia de la preparación física

Para muchos, salir bajo un varal o cargar un costal es un acto de fe, pero Santi Cueva recuerda que también es un reto para la salud. «Hay que estar muy bien físicamente. No se trata solo de machacarse en el gimnasio, sino de tener un cuerpo preparado para caminar 8, 9 o 10 horas soportando grandes pesos», explica el especialista.

Consejos clave para la Cuaresma:

  1. Actividad constante: La preparación debería ser anual, pero estos 40 días son cruciales. Se recomienda caminar a diario, realizar ejercicios de fuerza y trabajar la resistencia cardiovascular.

  2. Atención a las zonas críticas: Los hombres de trono y costaleros sufren especialmente en la zona de los hombros y la columna cervical. Es vital fortalecer la musculatura de la espalda.

  3. Valoración previa: Si existe una lesión previa (un esguince, una contractura o problemas cardíacos), es fundamental acudir al fisioterapeuta o al médico antes de realizar el esfuerzo. «No le eches más leña a tu tejado si ya tienes molestias», advierte Cueva.

  4. Prevención de última hora: Dos semanas antes de la salida procesional, es aconsejable evitar deportes de riesgo (como el fútbol) que puedan causar una lesión fortuita que impida participar en la procesión.

El debate de los ensayos

Aunque en zonas como Granada o Sevilla los ensayos son la norma, en la provincia de Málaga la tradición es distinta. No obstante, Santi destaca que el ensayo es una herramienta de «choque de realidad»: ayuda al cofrade a saber en qué estado físico se encuentra realmente antes del día de la salida.

El día después: Cómo recuperar el cuerpo tras la estación de penitencia

Uno de los momentos más críticos es el final de la procesión. Existe la costumbre de quitarse la faja o el calzado apretado inmediatamente al llegar a casa, pero el experto recomienda prudencia.

  • La regla de los 30-60 minutos: «El cambio brusco de estar tan apretado a la relajación total puede generar una reacción contraria en el sistema nervioso y muscular. Es mejor esperar media hora o una hora antes de quitarse la faja o los zapatos para que el cuerpo se habitúe a la calma», explica Santi.

  • Descanso e hidratación: Tras el esfuerzo, lo ideal es un descanso total de 24 a 48 horas, una buena alimentación y mucha hidratación antes de volver a la actividad física habitual de forma progresiva.

Más allá del varal: Una fe de 365 días

La entrevista también dejó espacio para la reflexión profunda sobre el sentido de ser cofrade en la actualidad. Santi Cueva subrayó que, aunque la Cuaresma es un tiempo de reajuste, la fe no debe limitarse a estos 40 días o al momento de la procesión.

«Ser cristiano es una oración diaria, todos los días del año. Va más allá de un culto mensual o de salir de hombre de trono», reflexiona. En un mundo donde surgen nuevos movimientos y formas de vivir la religiosidad, el invitado destacó la importancia de que las hermandades sigan siendo «correas de transmisión» de la fe y comunidades reales de hermanos.

Conclusión

La Semana Santa es sentimiento, es arte y es historia, pero también es la entrega física de miles de personas que prestan su cuerpo para portar lo sagrado. La clave para disfrutar de esta experiencia sin riesgos reside en el equilibrio: un corazón preparado para la conversión y un cuerpo listo para el sacrificio.

Desde Fusión Radio y «La voz del sentimiento», os invitamos a vivir esta Cuaresma con salud y devoción. Como bien resume Santi Cueva: «Que Él sea siempre nuestra moda».