La Cuaresma ya se respira en las calles de Vélez-Málaga. Con los carteles en la calle y los pregones a la vuelta de la esquina, las casas de hermandad bullen de actividad. En este contexto de preparativos, el programa ‘La Voz del Sentimiento’ de Fusión Radio ha vuelto a encender los micrófonos para ofrecer un análisis profundo, crítico y constructivo sobre el estado actual de nuestra Semana Santa.
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Bajo la batuta de Pablo Domínguez, el estudio contó con la presencia de dos voces jóvenes pero experimentadas en el mundo cofrade veleño: José Alberto Ortiz, archivero de la Cofradía de la Humildad, y Alejandro Salto, vicesecretario de la Cofradía del Pobre y la Esperanza. A lo largo de la hora de programa, ambos dejaron reflexiones muy interesantes que invitan a las cofradías a hacer autocrítica.
El «bendito problema» del tallaje: Nadie se quiere ir de los varales
El primer tema abordado fue el inicio de los tallajes y la confección de los equipos de trono. Las hermandades se están adelantando cada vez más para evitar las temidas «bullas» de última hora. Sin embargo, surge un fenómeno que demuestra la buena salud de la que goza la Semana Santa veleña, pero que plantea un reto logístico: el relevo generacional existe, pero los veteranos no se marchan.
«Cada vez vienen más jóvenes, hay más paridad en las inscripciones y el que viene no se va. Es algo muy positivo, pero llegará un momento en el que dejar a 15 o 20 personas fuera del trono por falta de espacio sea un problema», advertía José Alberto Ortiz. Alejandro Salto coincidía, subrayando que las nuevas generaciones vienen buscando vivir «la experiencia desde el varal», pero que el reto de las hermandades ahora es fidelizar a esa gente para que participe en la liturgia, la albacería y la vida de hermandad durante todo el año, y no solo el día de la procesión.
El Recorrido Oficial: En el punto de mira
Si hubo un tema que monopolizó el debate y generó un consenso absoluto entre los invitados, fue la insostenibilidad del actual Recorrido Oficial y los tiempos de paso.
Ambos cofrades coincidieron en que los desfiles procesionales en Vélez-Málaga se han vuelto lentos y, en ocasiones, «aburridos» para el espectador. «Tenemos el mismo número de metros de recorrido oficial que la Semana Santa de Málaga, pero lo hacemos en el doble o el triple de horas. Ahí hay algo que no funciona», sentenciaba Alejandro Salto.
El debate puso sobre la mesa el choque entre dos mentalidades: el cofrade de los años 80 frente al cofrade del siglo XXI. Mientras que en décadas pasadas la solución a cualquier problema parecía ser «pedir más tiempo de paso», la mentalidad actual demanda procesiones más dinámicas, sin parones innecesarios que enfrían a los horquilleros y desconectan al público.
José Alberto Ortiz fue tajante al respecto: «Los tronos andan de otra manera. Con parones, la gente se enfría, desconecta y cuesta mucho llevar un ritmo continuo. Estamos pidiendo un cambio a gritos: ¿cómo?, ¿por qué? y ¿qué zonas? Son las preguntas que debemos resolver a corto plazo».
Miedo al cambio: ¿Quién da el primer paso?
A pesar de que el diagnóstico parece claro para muchos cofrades, la solución se topa con un muro: el inmovilismo. Los invitados señalaron la dinámica de «la pescadilla que se muerde la cola» que existe entre la Agrupación de Cofradías y las propias hermandades. Cuando se proponen cambios, el miedo a la novedad o al «qué dirán» suele tumbar las iniciativas.
En los micrófonos de Fusión Radio, se lanzaron propuestas valientes que invitan a la reflexión:
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Acortar el Recorrido Oficial: Plantear un recorrido que abarque solo enclaves principales como Las Carmelitas y Canalejas.
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Cambiar la toma de venia: ¿Por qué pedir la venia al principio del recorrido y no al final?
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Flexibilidad de horarios y días: Se animó a las cofradías a perder el miedo a procesionar en horarios de tarde más tempranos o incluso atreverse a cambiar de día si su jornada habitual está saturada (como ocurre con el Jueves Santo).
«Nos falta hacer cofradía ficción y poner las cartas sobre la mesa», reclamaba Salto, pidiendo a las hermandades que sean consecuentes, dejen atrás el «siempre se ha hecho así» y busquen soluciones prácticas para el bien común de la Semana Santa veleña.








