El veleño Manuel Castro y el grupo EDANYA: matemáticas aplicadas que salvan vidas ante tsunamis y emergencias

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Manuel Castro grupo EDANYA
Manuel Castro, integrante del grupo EDANYA, en nuestra recepción tras la entrevista.

En las aulas y laboratorios de la Universidad de Málaga (UMA) no solo se forman profesionales; se diseñan las herramientas que permiten adelantarse a los fenómenos más devastadores de la naturaleza.

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En el centro de esta disciplina científica se encuentra el veleño Manuel Castro Díaz, catedrático de Matemática Aplicada y uno de los rostros visibles de EDANYA, un grupo de investigación que ha situado a la universidad malagueña en el mapa científico internacional.

Lejos de la imagen abstracta y distante que suele asociarse a las matemáticas, la labor de Castro y su equipo responde a una premisa tangible: utilizar la física computacional para resolver problemas reales. Con raíces profundas en Vélez-Málaga y una visión proyectada al mundo, el científico abandera un proyecto donde las ecuaciones diferenciales en derivadas parciales se convierten en escudos de prevención ante emergencias globales.

El Grupo EDANYA: El arte de traducir el planeta en ecuaciones

Nacido en el seno de la UMA, el grupo EDANYA (Análisis Numérico, Ecuaciones Diferenciales y Aplicaciones) integra a más de 20 investigadores multidisciplinares. Su especialidad es el modelado y simulación numérica de fluidos geofísicos, un campo que abarca desde la dinámica de los océanos hasta la atmósfera o el subsuelo.

Mediante el desarrollo de algoritmos propios y el uso intensivo de supercomputación —aprovechando la potencia de procesamiento paralelo de las tarjetas gráficas (GPU)—, el equipo logra recrear el comportamiento de sistemas complejos con una precisión inédita.

  • Riesgos costeros y marinos: Desarrollo de modelos para predecir la propagación de tsunamis, maremotos y las bruscas oscilaciones del nivel del mar conocidas como risagas o meteotsunamis, comunes en el litoral mediterráneo.

  • Geofísica y erupciones volcánicas: Simulación de avalanchas de nieve, flujos de barro y la trayectoria de las coladas de lava durante crisis volcánicas.

  • Salud y biomedicina: Aplicación del modelado de fluidos a la hemodinámica, analizando el flujo sanguíneo para optimizar el diseño de stents y prótesis valvulares.

  • Ingeniería e industria: Evaluación del comportamiento de fluidos en redes complejas de tuberías para instalaciones energéticas y centrales termonucleares.

  • Astrofísica: Modelado de la dinámica de fluidos y ondas en entornos de gravedad extrema, como las inmediaciones de los agujeros negros.

Algoritmos, Inteligencia Artificial y el valor inquebrantable del criterio científico

El trabajo de Manuel Castro y EDANYA ha evolucionado a la par que la tecnología. La erupción del procesamiento masivo de datos y el auge de la Inteligencia Artificial ofrecen hoy herramientas capaces de calcular en segundos lo que antes tomaba días.

Sin embargo, frente a la corriente que confía ciegamente en la automatización, el catedrático veleño aboga por una convivencia responsable con la tecnología. La IA, señala, es un catalizador extraordinario para procesar patrones y acelerar predicciones, pero carece de la comprensión física subyacente. Un algoritmo de aprendizaje automático puede generar resultados visualmente verosímiles que violen leyes fundamentales como la conservación de la masa o de la energía.

Por ello, la visión que se impulsa desde EDANYA prioriza la intersección entre la ciencia básica y la potencia computacional: la Inteligencia Artificial como un acelerador, y el conocimiento matemático y físico como la guía que valida cada dato.

Impacto global con acento local

La trayectoria de Manuel Castro refleja cómo el talento gestado en la Axarquía puede liderar proyectos con impacto a escala planetaria. Las herramientas de simulación de tsunamis desarrolladas por EDANYA no solo sirven como base para publicaciones académicas de alto impacto, sino que son utilizadas por organismos de protección civil e instituciones internacionales para elaborar cartografías de riesgo y diseñar planes de evacuación.

Reducir el tiempo de computación en la simulación de un fenómeno extremo significa ganar minutos vitales para la toma de decisiones en tiempo real. Ese es el verdadero propósito que mueve las líneas de código en el laboratorio: poner la potencia de los supercomputadores al servicio de la seguridad de las personas.

Desde su despacho en la UMA, con la mirada puesta en los avances informáticos de última generación pero con el orgullo de sus orígenes en Vélez-Málaga, Manuel Castro y el grupo EDANYA demuestran que las matemáticas no solo explican el mundo, sino que son una de las mejores herramientas para protegerlo.